Historia sobre la especialidad
Retos en la enseñanza de la Coloproctología y su impacto social
Evolución de la especialidad
El American Board of Colon and Rectal Surgery fue la sexta especialidad en ser organizada y la décima en ser incorporada al American Board of Medical Especialities en 1935 5 y en la actualidad cuenta con más de cuarenta programas de entrenamiento en distintas instituciones distribuidas en 32 estados de la Unión Americana 14. Actualmente existen: el Consejo Mundial de Coloproctología, el Consejo Europeo de Coloproctología, el American Board of Colon and Rectal Surgery, la Asociación Latinoamericana de Coloproctología y la mayor parte de los países y áreas geográficas tienen sus propias sociedades, muchas de ellas con medios de expresión y divulgación científica

El cumplimiento de los ambiciosos planes de calidad que se persiguen, cada vez depende más de la labor del Coloproctólogo como especialista, pero cada vez juega un mayor p de Unidad Coloproctológica como equipo multidisciplinario que trabaja en conjunto en el diagnóstico y tratamiento de las afecciones de colon, recto y ano. Incluso, debido al incremento tecnológico para el diagnóstico y tratamiento en Coloproctología como las técnicas diagnósticas y quirúrgicas de cirugía endoscópica, estudios electrofisiológicos del suelo pélvico, manometrías anorrectales, defecografias, ultrasonografía endorrectal, modernas y múltiples técnicas y programas de rehabilitación del suelo pélvico, etc. Se requiere cada vez más de personal especializado.
En este equipo el Coloproctólogo juega un papel rector y está integrado esencialmente por Internistas, Intensivistas, Anestesiólogos, Patólogos, Radiólogos, Gastroenterólogos, Oncólogos; y también por personal no facultativo como Enfermeras, Ostoma-terapéutas, Técnicos en Endoscopía y otros.

En sus comienzos, el Coloproctólogo fue el cirujano que por simple vocación se dedicaba con énfasis especial a este sector de la cirugía. Posteriormente algunos cirujanos decidieron dedicarse exclusivamente a las enfermedades del colon, recto y ano (St. Mark’s Hospital, 1835) y finalmente otros cirujanos decidieron perfeccionarse en centros especializados para dedicarse a la práctica de la especialidad (Joseph B. Mathews, padre de la Proctología en EUA, que decidió viajar a Inglaterra para entrenarse y dedicarse a la especialidad)
Luego fueron surgiendo planes de enseñanza por doquier, algunos más ambiciosos en los países más desarrollados y otros menos en lo países en vías de desarrollo. Por ejemplo, el American Board of Colon and Rectal Surgery para 1970 exigía una formación previa en cirugía general y un año más en alguno de los 22 programas aprobados; mientras Bacon, Turnbull y Weakley, más exigentes, establecieron 2 años de formación Coloproctológica (13).
Brasil, uno de los países más desarrollados en la especialidad de nuestro continente, en 1982 exigía 2 años de Cirugía General y 1 año de Coloproctología aunque aún no existían programas específicos (6).
En México, para el año 2000, la especialidad se realizaba en 4 años: 2 correspondían a Cirugía General y 2 más de Coloproctología; pero estos programas tenían sus limitaciones para el educando y fue así como al final se estableció la formación completa como cirujano general previa al año de especialización (24).
En el resto de los países de América se fue adoptando este modelo aunque en diferentes épocas y características.

En Estados Unidos, se requiere entrenamiento completo en Cirugía General más 1 año de
entrenamiento en Cirugía Colorrectal y 1 año recomendado opcional de actividades de investigación. (23)

La influencia de la Coloproctología y del especialista en el contexto histórico-social ha quedado demostrada a lo largo de la historia.
En el antiguo Egipto existen pruebas de una super-especialización y el solo hecho de que existieran hombres con el altisonante título de Guardián del Ojo del Faraón es prueba de ello según se puede observar en la inscripción en la columna de Isis en 3200-275 AC (9).
En el código de Hammurabi (2200 A.C.), documento asirio-babilónico contenido en una columna de Basalto que se conserva en el museo del Louvre se encuentran, entre otras, las leyes del ejercicio de la Medicina y allí aparecen los honorarios de los médicos que curaban las hemorroides, lo que denota la importancia que tenían en la sociedad estos individuos 9.
En la Edad Media, John Arderne (1307-1380), quién algunos consideran que influyó con su obra en la fundación por Frederick Salmon del primer hospital proctológico quinientos años después, fue el proctólogo de altas clases, reyes y personalidades del Estado (2).
Después de haberse sometido a múltiples tratamientos para una fístula anal durante 10 años, Luis XIV de Francia el Rey Sol, fue operado por Félix de Tassy y Bessieres. La operación fue considerada un éxito y comentan algunos autores que la cirugía adquirió una gran reputación y resultó hasta elegante padecer de este tipo de enfermedades (10).
La influencia de Inglaterra es considerada de vital importancia en el surgimiento y desarrollo de la especialidad. No solamente por la fundación del St. Mark’s Hospital como primer centro médico especializado de la historia sino además por la enorme contribución a la Proctología de un médico insigne y visionario, que trabajó arduamente y solo durante dos décadas. La herencia de Frederick Salmon constituye los fundamentos sobre los cuales se ha erigido la especialidad (4).
Joseph B. Mathews, padre de la proctología americana, a su regreso del entrenamiento en Inglaterra acabó con los charlatanes que hasta ese momento lucraban con el menoscabo de la salud de la población. Fue fundador de la American Proctological Society en 1889 y su primer presidente; y en ese mismo año fue electo Presidente de la American Medical Association (5,8).

La historia médica posee una lista interminable de Coloproctólogos insignes que contribuyeron notablemente, no sólo con el desarrollo de la Cirugía Colorrectal sino de la Cirugía en muchos otros campos causando un incalculable impacto social, rebasando las fronteras de sus países y que merecen la más profunda admiración (13).